La copa menstrual es un recipiente que se inserta en la vagina durante la menstruación para depositar el flujo menstrual. A
diferencia de los tampones, que
también se usan internamente, la copa menstrual no absorbe la sangre; ésta queda contenida en el
interior de la copa hasta que se extrae de la vagina y se desecha el líquido. El
tipo más común es una copa en forma de campana de silicona, es reutilizable y puede durar alrededor de
10 años con el mantenimiento adecuado.
Aunque el coste inicial
es mayor que los absorbentes tradicionales,
el gasto solo se produce una vez
y se recupera la inversión a los pocos meses, ya que la duración con los
cuidados adecuados puede ser hasta diez años. En ese tiempo una mujer habría llegado
a usar de media 3250 absorbentes de un único uso lo cual significa un gasto muy
superior al de adquirir una copa menstrual.
La silicona es un
material inerte e impide que los gérmenes se acumulen en ella, lo
cual la hace mucho más higiénica. Al no ser porosas, absorbentes ni fibrosas, no
arañan ni secan las paredes vaginales. No desestabilizan la capacidad natural
de auto-limpieza, no son incómodas de extraer durante los últimos días de la
menstruación ni dejan restos de fibras. Las copas de silicona además no están
relacionadas con el SST (Síndrome de shock tóxico), problemas todos ellos,
asociados al uso de tampones. Las copas también podrían ayudar a prevenir
problemas causados por el uso de compresas, como la candidiasis y la cistitis .
Las copas
requieren ser cambiadas (o vaciadas) con menos frecuencia que los tampones o
las compresas. Su capacidad constituye aproximadamente la tercera parte del
volumen de sangre que pierde una mujer en cada menstruación por término medio,
por lo que pueden permanecer hasta 8 horas sin necesidad de vaciar. Se puede
llevar durante la noche y se puede utilizar durante toda la menstruación
independientemente de lo copiosa que sea e incluso en cualquier momento del
ciclo simplemente para acostumbrarse a llevarla.
A parte
de cómodas, seguras y económicas, las copas menstruales son el único método
seguro para no contaminar el medio ambiente con
materiales no degradables y residuos tóxicos en el uso de productos de higiene
íntima para los días de la menstruación. Por el contrario, los tampones y
compresas utilizados para higiene íntima femenina contienen diversos elementos
que, además de ser tóxicos para las mujeres, son altamente contaminantes tanto
en su fabricación, como en su uso, y una vez desechados.

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